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El valor que tiene ir a un evento

Escribo esto en un avión de camino a Tokio ✈
Hace unas horas despegábamos de Moscú. Estaba nevando. Hacía dos graditos bajo cero!
La mayoría del avión está durmiendo 💤 ahora mismo. Nos quedan 4 horas para llegar a Tokio y ya me he visto dos pelis.

En el primer vuelo, de Barcelona a Moscú, he empezado a leerme el libro “Mundo Tarugo” de David Bonilla. El otro día en al Tarugoconf nos lo dieron, así que me lo he traído de viaje para enseñarle a los japos las historias de David, y que el libro vea mundo y haga honor a su nombre 😉

Aprovecho los viajes largos en avión para pensar, entender, escribir y procurar ganar perspectiva de algunas cosas que el día a día no me permite. Y no he podido parar de pensar en la Tarugoconf del otro día, que tengo los recuerdos bien frescos por ahora.

tarugoconf

Y me he hecho muchas preguntas.
¿Cuánto valor aporta un evento de este tipo a nivel personal?
¿Y a la comunidad o ecosistema?
¿Nos hemos parado a pensar realmente esto?
¿Seguiría todo igual si no existieran estos eventos?

Creo que no somos conscientes de la cantidad de cosas que salen de un evento. Desvirtualizamos a gente que seguimos en redes sociales, aprendemos cosas nuevas, salimos de la oficina, vemos como otros se enfrentan a problemas como los nuestros, preguntamos y nos dan consejo, se ganan clientes e incluso se consigue inversión para tu proyecto. Y sólo he nombrado unas poquitas. ¿Se te ocurren más?

Si pusiéramos en un mapa de visualización de datos la cantidad de conexiones que se hacen entre todos los asistentes durante un día en la Tarugoconf, estoy seguro que alucinaríamos mucho.

Para la mayoría que trabajamos delante del ordenador gran parte del día es el mejor punto de contacto con El Mundo Real ™.

Personalmente gano mucha energía en estos eventos. Vuelvo a la oficina que parece que vengo de 15 días de desconexión en Bali. Aprendo infinidad de cosas, me río y hablo con buenos amigos. Y me sorprendo mucho, porque veo que hay gente con muchas ganas y con formas de hacer las cosas de otra manera. Gente que aporta valor a raudales y el resto nos llevamos pedacitos de ese valor, para dosificarlo poco a poco durante las siguientes semanas.

Creo que tenemos mucha suerte del momento que estamos viviendo.
Creo que tenemos que ayudarnos más los que tenemos negocios digitales. Nos irá mejor.
Creo que tenemos que sonreír más 😀 Sin duda.
Creo que tenemos que ir a más eventos.
Creo que tenemos que agradecer más a los que se dejan la piel para organizarlos 🙌

Mini historia del blog

Llevaba tiempo almacenando en distintos formatos: links, marcadores, fotos y textos, cosas que me voy encontrando. Y que no sabía en realidad qué hacer con ellas. Sentía que tenía que ponerlo en algún sitio y que alguien más se las encontrara.

Un día vi claro que el formato blog era el ideal (al menos por ahora).

Un blog muy sencillo sin florituras ni grandes efectos. Sin muchas pretensiones, ni de visitas, ni de monetizarlo de ninguna manera. Ni de sentirme obligado a publicar cada día contenido.

Levanté una máquina virtual 🖥 en Microsoft Azure, instalé un WordPress y tras darle una vuelta a las plantillas, elegí una de las más sencillas que ví. La plantilla se llama Davis y sólo tiene 3 archivos php y una hoja de estilos. Y la newsletter, que por ahora no tiene suscriptores, y ningún tipo de regularidad la he hecho con TinyLetter.

Estuve trasteando unas semanas, sin ninguna prisa, escribiendo y anotando posibles entradas. Toda la web oculta con contraseña. Sin activarla en producción por decirlo de alguna manera.

El nombre del dominio 14th.es llegó tras varios días buscando dominios libres. La calle 14th de Nueva York es una por la que pasamos todos los días cuando vamos allí. Siempre decimos: “nos bajamos en la 14th y caminamos”, “llegamos a la 14h y cogemos la otra linea”… Y como aquí quiero contar historias que veo en la calle y en Nueva York vemos muchas ideas nuevas, pues así me quedé con ese nombre.

El dominio 14th.com estaba pillado. Me puse en contacto con el dueño y me llamó una empresa de Arizona para decirme que si lo quería comprar tenía que pagar 12.500 dólares. Así que el .es super bien!

Vamos a ver cómo evoluciona la cosa 😀

¡Hola, mundo!

Hola!

Me presento, soy Txampa, casi todo el mundo me conoce por este apodo. Mi nombre real es Juan Pablo, pero desde pequeño, en el colegio, me llamaban así, y así quedó la cosa.

Empiezo este proyecto personal para contar historias que veo y que pasan en el mundo del ecommerce y retail.

Tengo mucha suerte y puedo viajar bastante ✈. En estos viajes me fijo mucho en nuevos modelos de negocio, ideas 💡 y propuestas que se lanzan en otros países y que de alguna manera me llaman la atención.

En estos viajes junto con Francesca Tur, investigadora de tendencias y exploradora de ciudades, nos hemos acostumbrado a ver las ciudades “por dentro”. Entramos sin parar en espacios, subimos a la cuarta planta de un edificio para ver un coworking, entramos en un nuevo hotel para descubrir su propuesta y visitamos un montón de nuevas tiendas que apenas acaban de abrir.

Este es el pequeño objetivo de este blog. Contar eso que me llama la atención tanto online como offline y que van un paso más allá en su modelo de negocio y en la forma que se comunican con sus clientes.

Espero descubrirte nuevas cosas que pasan en otros sitios y que pueda aportar un pequeño grano de arena a la comunidad.

Veremos hasta donde llegamos 😉

Cualquier cosa que necesites puedes contactarme en mi cuenta de Twitter o en Linkedin.